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¿LOS ALIMENTOS A LOS QUE SE LES EXCLUYE EL ACEITE DE PALMA SON MÁS SALUDABLES QUE ANTES?

¿LOS ALIMENTOS A LOS QUE SE LES EXCLUYE EL ACEITE DE PALMA SON MÁS SALUDABLES QUE ANTES?

En primer lugar diremos qué es el aceite de palma: es un aceite vegetal rico en ácido palmítico, un ácido graso saturado. Es muy frecuentemente utilizado por la industria alimentaria: barato y muy útil para facilitar el acabado de gran número de alimentos  procesados. Los ácidos grasos saturados, con tan mala prensa, en realidad son necesarios para el organismo, en su justa medida, ya que está demostrado que su principal efecto nocivo es incrementar los niveles de LDL (colesterol malo para entendernos). De modo qué, en sí, este ácido graso no tiene por qué no estar presente en la alimentación. En cambio, un ácido graso trans es potencialmente carcinogénico y la Unión Europea los quiere retirar definitivamente del mercado hacia el 2023 (algún país europeo ya lo ha hecho). Éstos últimos, derivan del procesamiento de grasas vegetales, en concreto de su hidrogenación (estamos hablando por ejemplo de la margarina). El patrón alimentario actual de la sociedad, efectivamente, está repleto de grasas saturadas y trans. Y además, los alimentos altos en grasas saturadas suelen también tener colesterol en abundante cantidad. Todo esto es algo así como un ‘ Dios los cría y ellos se juntan’ pero forzado por la mano del hombre, es decir, obteniendo alimentos procesados. Por lo tanto, en la mayoría de casos y tratándose de dichos procesados, confluyen muchas variables negativas: son altos en grasas saturadas, hay presencia de grasas trans y además suelen contener gran cantidad de azúcar y/o sal. Es decir, alimentos de muy poco valor nutritivo y con una densidad calórica muy elevada. Que en ellos esté presente el aceite de palma no representa más que una de esas variables que contribuyen a hacer dichos alimentos procesados insanos y su exclusión no convierte a dicho alimento en uno saludable, como pretenden hacer ver los mensajes publicitarios donde se subraya que el producto no contiene aceite de palma. Ésta es, por lo tanto, la respuesta a la encuesta que os hemos planteado y que esperamos os sirva, sencillamente, para no consumir o por lo menos minimizar el consumo de dichos productos.

Pero seguro que os preguntáis: ¿alimentos procesados? ¿a qué alimentos nos referimos? A aquellos, que como su nombre indica, han sufrido algún tipo de procesamiento para alcanzar su presentación final.

En nutrición y dietética, hablar de sustancias, nutrientes y componentes de los alimentos por separado no tiene mucho sentido si lo que se pretende es averiguar el efecto final en la salud, como hemos explicado antes, porque los alimentos son una gran mezcla de todos ellos. Sin embargo, los alimentos se clasifican en función de sus componentes principales: por ejemplo, alimentos hidrocarbonados como el pan. Y en cada uno de estos grupos encontramos alimentos frescos y otros con un menor o mayor grado de procesamiento. Los ultraprocesados serán por tanto los más perjudiciales.

Chocolates con baja proporción de cacao (menos del 80%), polvos con cacao para mezclar con leche (colacao), cereales de desayuno, galletas, bollería, helados y pastelería no caseros (ojo con ésto porque ahora se utiliza la palabra `casero´ para todo y este término debe significar para nosotros que lo hacemos en casa o que el que nos lo vende nos proporciona un producto como si verdaderamente lo hubiese hecho en su casa utilizando la receta familiar, lo cual casi ya no se produce), pizzas prefabricadas, margarina, pan de molde, snacks, carnes y pescados procesados, conservas de productos que no están al natural, zumos envasados de todo tipo, congelados de productos precocinados tipo croquetas o varitas de pescado, tranchetes, quesitos y quesos crema, puntos de venta de fast food….son productos que, con, o sin aceite de palma, no deben ser de consumo habitual. Y aquí subrayamos: es superfácil consumir todos los días alguno de estos productos pensando que, bueno, lo consumí esporádicamente, así que no pasa nada y además, algunos de ellos están muy presentes a diario, por ejemplo el colacao, el pan de molde o las galletas. Así, el sumatorio semanal de los mismos suele elevar el cálculo a cifras considerables de dichos productos. El mercado está inundado de ellos. Ese es el problema. En adición, suele existir otro razonamiento muy presente en nuestra consulta de nutrición que es el siguiente: bueno, consumo algo de todos estos productos procesados, pero también como frutas y verduras, por ejemplo. Este razonamiento es del todo incorrecto.

Algunos alimentos procesados (los menos procesados) no tienen por qué ser restringidos: las verduras, frutas y legumbres congeladas al natural , el aceite de oliva virgen, el pan integral, el yogur natural sin azucarar, verduras en conserva sin azúcares añadidos, legumbre cocida (con el inconveniente de aquellas que incorporen sal en el envasado), productos de cuarta gama (verdura limpia y cortada al natural envasada en atmósfera modificada), la fruta deshidratada (como componente único del producto), el vinagre, el pescado congelado y conservas de pescado al natural, como los más representativos.

Así que si lo que esperabais era un listado con alimentos ricos en aceite de palma para no consumirlos, lo sentimos, pero esa no sería una conducta profesional aceptable por nuestra parte. Como siempre, como en cada noticia, como en cada post serio de internet, en cada artículo que existiese en cualquier rincón del mundo, por recóndito que éste sea, la respuesta no puede ser cortoplacista o reduccionista, sino amplia y general si a la difusión general (valga la redundancia) va dirigida. Olvidarnos de casi todo lo que va envasado y consumir el máximo posible de alimentos frescos; carnes, pescados, frutas y frutos secos al natural, verdura, aceite de oliva, legumbres y cereales integrales (pan integral, arroz integral, etc).

Casi no hemos hablado del aceite de palma, con toda nuestra intención, ya que era lo que se pretendía en aquel momento en que se generó tal insulsa alarma. Digamos que ya no lo tenemos presente de forma inmediata en el día a día de nuestros pensamientos  y no solemos  hablar de él, pero si forma parte ya de nuestro subconsciente porque nos fue inyectado `a piñón´ en el cerebro y cuando vemos un anuncio que utiliza como reclamo publicitario el no contener aceite de palma, a todos nos viene a la cabeza lo perjudicial que nos dijeron en su día que era. Y no nos servirá de nada confiar en dicho anuncio porque al consumir ese producto seguiremos consumiendo algo insano en un muy alto porcentaje de probabilidad, de modo que, a los anuncios y mensajes en los envases de alimentos de propiedades de los mismos, ni caso. En cambio, si debemos aprender a leer el etiquetado nutricional, esa pequeña, minúscula parte del envase, donde nos cuentan, de alguna forma bastante escueta, incompleta y no siempre útil, la composición del alimento.

 

Iñakinutricionista. Farmacia Villanueva. En Castellón, desde 1971. Encantados de difundir Salud Veraz.

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