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Ejercicio En Ayunas, Malo Para El Ejercicio E Inservible Para Adelgazar.

Ejercicio en ayunas, malo para el ejercicio e inservible para adelgazar.

Hoy hablaremos de una nueva moda, la práctica de ejercicio en ayunas (no como complemento de la dieta, como debe ser, sino como prioridad para adelgazar (lo que es científicamente falso pues el ejercicio y el deporte no valen para adelgazar porque así se ha comprobado). El fin del ejercicio no es otro que mejorar la condición física y derivado de éste, beneficiarse de una mejora en la salud y un mantenimiento a largo plazo del peso (de esto si previene el ejercicio, de engordar, si está bien hecho). Para ello hay que estar nutrido correctamente, lo que permitirá rendir lo suficiente y aprovechar todo nuestro potencial.  Sin embargo, en el ejercicio en ayunas, se pide un esfuerzo, generalmente cardiovascular y que muchos no concretan de qué tipo y a otros incluso les basta con que sea caminar, tras haber estado unas horas sin ingerir bocado (unas ocho). 

Lógicamente,  el momento perfecto es al levantarse; de la cama a la pista y rapidito, no sea que entren unas ganas terribles del cafetito con tostada (aunque en otras ocasiones ya hemos hablado de que el desayuno puede ser obviado en determinadas circunstancias puesto que nuestro hígado tiene ciertas reservas de glucosa previstas para estos casos cuando el azúcar en sangre comienza a bajar). Todavía no hemos logrado descubrir en ninguna de éstas propuestas, una explicación fisiológica mínimamente convincente de cuál es la fuente energética que corresponde con la realización de dicha actividad en ayunas (hidratos, grasas, energía cósmica, tecnología híbrida, una mezcla de ellas…). Sencillamente cuentan, como si el organismo fuese una batidora barata con medio folio de instrucciones mal redactadas, que como no tenemos nada que aprovechar de la dieta en el momento de la realización del ejercicio, puesto que llevamos tiempo sin comer, tiramos de reservas. Así a bote pronto, como siempre, un profano, dígase usted, que no tiene la culpa de nada, lo lee y dice: claro, qué lógico. Pero son multitud los parámetros implicados y además variarán en cada individuo en función de otros tantos así como del tipo de ejercicio, su intensidad y frecuencia o de si sólo se trata de caminar, aunque sea rápido. Por otra parte, la correcta nutrición garantiza el necesario aporte energético en el ejercicio. Y correcta nutrición en el ejercicio implica ingerir alimentos antes y después de dicho ejercicio en la mayoría de ocasiones. Por ejemplo, para correr es mejor tener los depósitos de glucógeno llenos, lo que implica un aporte correcto de hidratos de carbono, la energía necesaria por ser más eficiente que las grasas en los ejercicios cardiovasculares. Para ello, en la mayoría de mortales es mejor seguir una dieta con las ingestas no demasiado espaciadas, de manera que dichos depósitos se mantengan con unas reservas adecuadas. Pero lo que es verdaderamente determinante es que, sean cuales sean  los supuestos fisiológicos implicados a la hora de aventurarnos en dicha práctica, un porrón, todos quedan englobados en la teoría fundamental de la nutrición, el balance energético, si de lo que se trata es de saber si se ganará o se perderá peso, no en el momento justo tras la realización del ejercicio sino como una pérdida progresiva de peso en el tiempo, que es de lo que se trata. Es decir, según la teoría del balance energético, que es la que hay que tener en cuenta, si hemos ingerido más calorías de las que gastamos engordamos y al revés si hemos ingerido menos.

Aquellos que mencionan el ejercicio en ayunas como fin para adelgazar lo hacen comparativamente respecto a este concepto cuando lo que habría que esperar es una posible adaptación fisiológica para tener una mayor quema de calorías al hacerlo en ayunas en comparación de si lo hiciésemos tras haber comido recientemente.  ¿Qué más da aumentar un poco en ayunas el gasto relativo a las reservas tanto de hidratos de carbono como de grasa respecto de si lo hiciésemos habiendo comido si más tarde ingeriremos alimentos? No importa ese momento, importa el déficit calórico en la dieta si lo que se pretende es perder peso. E insistimos, el ejercicio necesita de una correcta nutrición para ser llevado a cabo de la forma más eficiente. Estar en ayunas, por tanto, no conviene. Por lo tanto, se trata de una teoría sin valor alguno ya que no determina adelgazar por si misma sin explicar que es necesario entrar en déficit calórico en la ingesta de alimentos respecto de la energía que consumimos para que esta diferencia sea tomada de las reservas por parte del organismo, ahora si, en forma de grasas, ya que en el ejercicio, si es de tipo cardiovascular, nuestro cuerpo prefiere hidratos de carbono almacenados en forma de glucógeno en el hígado y sobretodo en el músculo. Y si, en el ejercicio incrementa el gasto de grasas, pero mucho más el de hidratos de carbono, por lo que conviene, como hemos dicho, tener estos depósitos cargados para rendir.

Como veis, nuestro organismo preserva las grasas y esto no es malo, es puro instinto de supervivencia natural, ya que es nuestro depósito energético principal y conviene que su movilización no sea rápida. En fin, una vez más nos vemos obligados a recurrir a las teorías más elementales de la nutrición para desmentir todas las estrafalarias informaciones que corren por ahí y más en la red.

Infórmate con nosotros acerca de la forma correcta de nutrirse tanto para la práctica de deportes como para el día a día y llevar un estilo de vida saludable de verdad.

Una vez más, encantados de difundir salud veraz.

Redacción: Iñaki Villanueva, Ldo. En Farmacia y Graduado en Nutrición Humana y Dietética.

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