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Enfermedad Renal Crónica: Otro Peligro Silencioso

Enfermedad Renal Crónica: otro peligro silencioso

Estamos acostumbrados a escuchar que hay gran cantidad de personas hipertensas que no saben que lo son, lo que representa un gran riesgo para su salud. Pero no estamos acostumbrados a escuchar lo mismo sobre la enfermedad renal crónica y eso que la prevalencia ha aumentado muchísimo en las últimas décadas. Las estadísticas apuntan a que puede que sea más frecuente incluso que la diabetes. ¿Debido a qué? mala alimentación, malos hábitos como el tabaco y el alcohol y vida sedentaria. Aunque también existen numerosas enfermedades que la puedan provocar. La diabetes y la hipertensión arterial son las dos causas más comunes de enfermedad renal crónica. En esta enfermedad crónica grave, como en otras, el diagnóstico temprano es de vital importancia ya que es posible retrasar el avance de la enfermedad y en casos controlarlo. Pero insistimos, en fases tempranas, porque cuando los indicadores biológicos aparecen por encima de determinadas cifras el proceso se vuelve irreversible debido al aumento de trabajo de las nefronas (unidades funcionales básicas del riñón) que sobreviven, para compensar el de las que ya no son funcionales y al final “se cansan” de tanto sobreesfuerzo, con lo que van convirtiéndose en no funcionales. Cuando se ha perdido aproximadamente el 70% de las nefronas comienzan los síntomas clínicos , pero la enfermedad ya era irreversible. Como resultado, el tratamiento es la diálisis y/o el trasplante renal en combinación con nutrición adecuada y farmacología, de por vida. Sin actividad renal, sencillamente, la sangre no tiene la composición adecuada porque no ha sido filtrada y muchas sustancias se acumulan por encima de niveles tóxicos para el organismo, lo que es incompatible con la vida. Y cómo la prevenimos:

La diabetes y la hipertensión arterial son las dos causas más comunes de enfermedad renal crónica.  Es importante, como hemos comentado, la detección en fases tempranas, porque cuando los indicadores biológicos aparecen por encima de determinadas cifras el proceso se vuelve irreversible debido al aumento de trabajo de las nefronas (unidades funcionales básicas del riñón) que sobreviven, para compensar el de las que ya no son funcionales y al final “se cansan” de tanto sobreesfuerzo, con lo que van convirtiéndose en no funcionales. Cuando se ha perdido aproximadamente el 70% de las nefronas comienzan los síntomas clínicos , pero la enfermedad ya era irreversible.

Como resultado, el tratamiento es la diálisis y/o el trasplante renal en combinación con nutrición adecuada y farmacología, de por vida. Sin actividad renal, sencillamente, la sangre no tiene la composición adecuada porque no ha sido filtrada y muchas sustancias se acumulan por encima de niveles tóxicos para el organismo, lo que es incompatible con la vida. Y cómo la prevenimos:

  • Vida activa, a ser posible con ejercicio físico moderado-intenso de forma frecuente
  • Nutrición correcta
  • Chequeos médicos regulares durante toda la vida
  • No fumar
  • Limitar la ingesta de alcohol
  • Prevenir las litiasis
  • Si usted padece diabetes o hipertensión, debería estar bajo cuidado médico porque un control cuidadoso de la presión arterial y la concentración sanguínea de azúcar, una dieta moderada en proteínas y una reducción del peso corporal pueden disminuir notablemente o inclusive prevenir el desarrollo de la enfermedad renal crónica.
  • Moderar la ingesta de sal, teniendo en cuenta que ésta está presente en infinidad de productos alimenticios envasados y en algunos alimentos como los curados y el pan (consulte con su nutricionista)
  • Y el más importante de todos: educando para la salud a los más pequeños

LA ALIMENTACIÓN

No nos cansamos de repetirlo, la alimentación inadecuada y el sobrepeso está detrás de la mayoría de enfermedades crónicas como uno de los principales desencadenantes. En nuestra sangre circulan multitud de componentes de los alimentos. Muchos de ellos están íntimamente relacionados con la enfermedad renal, de forma que cuando ésta se instaura, el control de las cantidades de dichos nutrientes se vuelve indispensable para la supervivencia y calidad de vida tanto en fase de pre-diálisis (tratamiento conservador de la enfermedad renal crónica) como en la diálisis y en el trasplantado.

Así, la dieta se vuelve diferente de la que estamos acostumbrados, por la rebaja proteica y el control de todos aquellos alimentos altos en ciertos nutrientes, sobre todo minerales. Una dieta diferente de la que solemos llevar, lo que dificulta su seguimiento. Sin embargo, en el enfermo renal es crucial proporcionar educación nutricional para el correcto control de la enfermedad y mejora en el resultado del tratamiento tanto farmacológico como dialítico.

Fuente: Pautas alimentarias en la enfermedad renal crónica. Trabajo final de grado (Nutrición humana y dietética). Iñaki Villanueva. Farmacéutico Adjunto. Nutricionista.

FARMACIA VILLANUEVA: Encantados de difundir salud veraz.

ENTREVISTA:

https://alcer.org/wp-content/uploads/2018/07/184.pdf

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