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Marisco Y Colesterol; Un Problema Inexistente

Marisco y colesterol; un problema inexistente

Últimamente dimes y diretes varios de subnutrición que se desparrama por internet ¡Ojo con el marisco o morirás de un infarto! avisan éstos ángeles de la guarda.

Pues antes hablaremos del colesterol, lógicamente. Lo primero que hay que tener claro sobre el colesterol es lo siguiente: aunque está en alta cantidad (respecto del total permitido diariamente) en ciertos alimentos que consumimos y puede contribuir a su aumento en sangre, la realidad es que el colesterol de la dieta contribuye poco al colesterol total. Además , sólo a un porcentaje de la población les produce un verdadero aumento del colesterol sanguíneo.

El problema tiene que ver más con el generado endógenamente que con el de la dieta. El problema en la dieta apunta al consumo de grasas saturadas. Resumiendo, éstas producen un aumento del colesterol malo en sangre, la LDL que transporta el colesterol a los tejidos. Y la LDL es fácilmente oxidable, y como hay tanta, se oxida mucha. Y de esta forma precipita, se acumula en nuestros vasos sanguíneos y una reacción inflamatoria produce el taponamiento. Pero en los alimentos, grasas saturadas, colesterol y muchas calorías suelen ir unidos. No así en el marisco, sin grasas saturadas y bastantes menos calorías que otros alimentos de reino animal. Luego lo determinante no es ya limitar ciertos alimentos, sino ajustarlos a las recomendaciones y RECTIFICAR LA CONDUCTA en cuanto al resto de la dieta. Y será en casos especiales de alto riesgo cardiovascular donde personalizaremos limitando la ingesta de colesterol/grasas saturadas, ya que están normalmente asociadas en los alimentos que los contienen, fijándonos mucho en eliminar los alimentos ultraprocesados llenos de grasas saturadas de la peor calidad (las natillas de choco, los curasancitos de la abuela caseros del súper, las croquequitas VIP de la tienda de caprichitos y un sin fin de productos, que no alimentos) donde están las grasas más dañinas. Y el azúcar en exceso, que contribuye a la formación de reservas grasas, aumentar el sobre peso y la obesidad lo que agrava el problema.

  • Con la teoría ya clara podemos abordar algo más concreto, qué es como afecta el contenido en colesterol de un grupo concreto de alimentos: el marisco. Pues fácil. Contribuye poco. Lo repetiremos para que quede clarito: POCO. Primero por lo dicho antes; nada que ver calóricamente con los alimentos peligrosos, libre de grasas saturadas y llenito de grasas “chachis”. “Uy, pero si he visto en internet listados donde algunos mariscos tienen alto contenido”…¿y qué? Remítete al párrafo anterior y súmale lo siguiente: analizados los consumos medios de la población determinamos que se consume poco. Y es una pena, primero por lo rico que está y después porque sería más fácil alcanzar las recomendaciones de ciertos nutrientes importantes como el zinc si lo tuviésemos más en cuenta. Y a mi, personalmente, me cae bien, no se a ti, pero me gusta la forma de nadar tan graciosa que tienen animalitos como las gambas (crustáceos) o sus largas “antenitas”, los regios moluscos agarrados a las rocas del espigón como los mejillones, hasta los erizos (equinodermo) con sus peligrosas “pinchas” y que hacen del mar un sitio tan especial. Y qué me dices del majestuoso pulpo (cefalópodo), embajador de nuestra cocina en el famoso pulpo a feira (pulpo a la gallega), receta que viajó hasta Galicia, si si, desde la zona de los maragatos, en la actual provincia de León. Me enrollo porque ésto es lo que hay que contar de relevancia, el culto al marisco, fresquito o congelado y crecido en libertad (para quegoce de una alimentación correcta y sus grasitas sean buenas y no perjudiciales). Si quieres saber la cantidad de colesterol de todos ellos, pues me lo preguntas e iré a buscarlo al libro (no soy un robot, soy nutricionista), aunque créeme, no creo que necesites saberlo para nada (salvo en casos muy especiales). Así que te recomiendo: disfrutar del mariscado en todas sus variantes de vez en cuando. Si ya , no es barato ( y no debería tener precios tan altos) pero a lo mejor, si revisamos la comida supérflua que quizás haya de la despensa..igual da para un kilo de …

Lo más importante de este artículo: “RECTIFICAR LA CONDUCTA”. Es la base para entender que si te comes la natilla de choco para merendar, la frutita de la cena , o sea , compensar, de nada servirá. Muchíiiiisimos padres piensan así por desconocimiento y por querer agradar a sus hijos. Qué inmenso error para el futuro de la humanidad. Y esto último va en serio.

Gracias por leer estas palabras de este humilde intermediario de los que sí saben: los científicos desinteresados que dedican su vida (y no por mucho a cambio) a saber cosas interesantes ,y que son además las más importantes para nosotros, pues lo que deseas es salud, ¿no? Ellos si que son gente VIP y no la chusmilla (por muchos clicks que acumulen) que destruye su trabajo en internet. Pues atento a tus fuentes, que estén garantizadas y que sepas quien está detrás. Que tenga un título adecuado como un grado superior de nutrición y no un titulete de cursillo o experiencia en la universidad de la vida, lo cual, no sirve para nada en lo que nos afecta el tema de hoy o cualquier otro de nutrición (una ciencia!!)

Feliz momento en el que estés y hasta otro hueco en mi agenda.

Iñaki Villanueva. Licenciado en Farmacia y Graduado en Nutrición Humana y Dietética.

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